BENEFICIO DE HOJAS DE LAUREL CON AJO.

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Alivia las digestiones pesadas, previene la acidez y reduce los gases. Pero, además, el laurel sirve para tratar afecciones del aparato respiratorio, es diurético, y hasta se emplea para elaborar productos cosméticos.

Estos mismos principios activos también tienen la propiedad de mejorar y estimular el apetito por lo que, en ciertos tratamientos de fito terapia destinados a personas que necesitan ganar peso, se recomiendan las infusiones de laurel antes de las comidas principales.

Además de esto, el laurel tiene efectos bactericidas, antisépticos, expectorantes y anti inflamatorios por lo que está recomendado para las afecciones del aparato respiratorio como, por ejemplo, 

Esta planta también es beneficiosa para los riñones porque es diurética y sudorífera –favorece la eliminación de líquidos– por lo que es frecuente su uso en dietas de adelgazamiento.

Pero además, a través de dicha eliminación de líquidos no sólo eliminamos toxinas sino que reducimos la presencia en nuestro organismo del ácido úrico, por lo que el laurel resulta beneficioso para aquellas personas con problemas circulatorios, o bien para las que padecen.

Ajo.

Con más de 5.000 referencias científicas, el ajo es una de las plantas más estudiadas. Sus propiedades lo convierten en uno de los mejores ejemplos para validar el aforismo hipocorístico de que el “alimento sea tu medicina y la medicina, tu alimento”.

La planta del ajo pertenece a la familia de las liliáceas, como la cebolla y el puerro. Aunque se cree que es originaria de Asia Central, llegó a Oriente Medio hace unos cuatro mil años y hoy se cultiva en todo el mundo.

Se planta en invierno y el bulbo, la cabeza formada por los identes de ajo, se cosecha a la entrada del verano.

Propiedades del ajo

El ajo aúna un equilibrado aporte de nutrientes con compuestos azufrados y otras sustancias que le otorgan sus propiedades medicinales.

COMPUESTOS AZUFRADOS ÚNICOS.

Los dientes de ajo contienen entre un 0,2% y un 0,3% de aceite esencial: garlicina, aliína o sulfóxido de nacionalista (1%), que al ser hiperbolizada por la salicina produce alicina.

Esto se produce al machacar o masticar el ajo fresco. La alicina le da al ajo su olor y sabor característicos, y se transforma rápidamente en disulfuro de alilo y otros compuestos azufrados volátiles que son los principales responsables de los efectos beneficiosos.

Además contiene fructuosas, polisacáridos que alimentan la microbio ta intestinal beneficiosa, relacionada con una buena salud general.

Asimismo posee enzimas –peroxidaxas y lisozimas, entre otras– indispensables para que se produzca la acción medicinal del ajo.

RICO EN MINERALES Y VITAMINAS.

Con solo 135 calorías por 100 gramos y un 64% de agua, el ajo aporta un 6% de proteínas, un 27,5% de hidratos de carbono, un 0,1% de grasas y un 0,7% de fibra, lo que lo convierte en un alimento saludable que enriquece la dieta.

Contiene asimismo pequeñas cantidades de hierro, silicio, azufre, yodo, manganeso, selenio y vitaminas B1, B2, B6 y C.  

Beneficios del ajo.

El ajo se utilizó en la cultura egipcia, junto con la cebolla y el pan, como base de la alimentación, y en la medicina hipocorística de Grecia.

En la antigua Roma, Galeno, Plinio el Viejo y Desidiosos mencionan su uso para tratar parásitos, problemas respiratorios o alteraciones de la digestión.

1. AMIGO DEL SISTEMA CIRCULATORIO

El ajo se considera protector cardiovascular. Previene y mejora la arteriosclerosis, inhibe la síntesis del colesterol LDL (el malo) y de los triglicéridos. Además mejora la coagulación sanguínea y aumenta la elasticidad de las arterias.

En caso de claudicación intermitente –cuando la arteriosclerosis afecta a las piernas y obliga a pararse a menudo al caminar por el dolor que provoca–, el ajo ayuda a que la sangre llegue mejor a los músculos.

También es eficaz ante la hipertensión y la aceleración del ritmo cardíaco.

2. VÍAS RESPIRATORIAS SANAS.

El ajo ayuda a combatir las infecciones respiratorias como la gripe y el resfriado por sus propiedades antisépticas.

También dilata los bronquios, fluidifica las mucosas y estimula el sistema inmunitario. Por estas propiedades resulta muy útil en caso de sinusitis, faringitis, traqueítis, bronquitis, enfisema y asma.

3. AYUDA FRENTE A LAS INFECCIONES

Además de la gripe y los resfriados, el ajo combate las infecciones urinarias, los parásitos intestinales y las infecciones de oído. No obstante, no sustituye los antibióticos cuando estos son prescritos por el médico.

Esencial en la cocina

Aunque en herbolarios y dietéticas se pueden encontrar perlas, tinturas y otras presentaciones, no hay remedio o medicamento de ajo más eficaz y completo que los propios dientes frescos consumidos con regularidad.

CÓMO PREPARARLO PARA QUE NO SE PIERDAN LAS PROPIEDADES.

Si calientas un diente de ajo entero vas a desaprovechar gran parte de sus propiedades.

La mejor manera de consumir el ajo es crudo. Si quieres cocinarlo, machácalo bien media hora antes, así permitirás que se formen las sustancias beneficiosas y estas resisten el calor.

Incluir en la dieta de 1 a 4 dientes al día permite beneficiarse de sus propiedades, tanto para prevenir como para aliviar determinados problemas de salud.

INGREDIENTE MEDITERRÁNEO.

El ajo es un ingrediente tan pequeño como popular, ensalzado en la gastronomía mediterránea. Existen diversas variedades:

Ajos blancos: son los más habituales, de sabor fuerte, y se consumen secos. Hay que buscar cabezas firmes y pesadas, con la envoltura seca y sin brotes.

Ajos morados: la capa que los recubre es de color morado; maduran antes y suelen ser más grandes, pero al ser más tiernos se conservan por menos tiempo.

Ajetes o ajos tiernos: se recogen antes de que se desarrolle el bulbo, en primavera; son suaves, apropiados para ensaladas, salteados, revueltos y tortillas.

TRUCOS PARA UTILIZAR EL AJO CÓMODAMENTE.

Para suavizar su sabor y evitar que pique se parten los dientes por la mitad y se retira el germen verde con un cuchillo, o bien se escaldan un minuto o se dejan en remojo, pelados, un par de horas.

Otra opción es no usar el ajo directamente, sino el aceite aromatizado, o frotar con un diente la fuente de la ensalada.

Para pelarlos con facilidad se aplastan con el pulgar o la hoja del cuchillo.

Para eliminar el olor de tus manos, lávate las bajo el chorro de agua fría, sin frotar.

7 BUENAS COMBINACIONES CON AJO.

Generalmente se asocia a otros ingredientes con los que combina muy bien, como el pan, el aceite, la sal y plantas aromáticas como perejil o albahaca. Otros compañeros privilegiados son la uva y los frutos secos.

Es un clásico preparar tostadas de pan con ajo frotado, sal y aceite.

También es fácil y usual picar el ajo crudo junto con perejil para aderezar las ensaladas.

En la preparación “al ajillo” se pica sobre patatas, arroz, pasta o mijo justo al acabar la cocción, de modo que el propio calor del guiso neutraliza y modela su sabor.

El ajo crudo triunfa también en salsas como el ajo-aceite, el ajoarriero, el mojo canario o el pesto genovés, y en sopas frías como el gazpacho o el ajo blanco.

Laminado en trozos menudos forma la base de los sofritos junto con la cebolla, el tomate y el pimiento verde, inicio seguro para cualquier guiso.

Un salteado más novedoso pero no menos sabroso es con trocitos de apio y jengibre.

Si hay algo tan viejo como tradicional es la sopa de ajo.

Sus ingredientes, junto al ajo, son pan duro, pimentón, aceite, agua y sal.